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QUÉ HACER SI TU INQUILINO FALLECE Y DEJA DEUDAS PENDIENTES

Sentir inquietud ante el fallecimiento de un arrendatario que deja deudas es totalmente comprensible, ya que esto puede plantear cuestiones legales y financieras complejas. ¿Qué ocurre en esta situación y cómo se ha de actuar?

Si eres el arrendador, es crucial comunicarte con los herederos y los acreedores para resolver las deudas pendientes de manera adecuada, buscando orientación legal si es necesario para garantizar un proceso justo y transparente.



Qué hacer si fallece el arrendatario y deja el alquiler sin pagar

La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) contempla una solución para los casos en los que el inquilino de una vivienda fallezca. Se llama subrogación y consiste en la cesión del contrato de arrendamiento a otra persona que no sea el titular. A través de la subrogación, se transmite del inquilino fallecido a un tercero todas las obligaciones y derechos que se pactaron en el contrato de alquiler original.

Según refleja el artículo 16 de la LAU, la subrogación de un contrato tras el fallecimiento del arrendatario es un derecho y, por tanto, no tiene por qué aparecer en el contrato de alquiler. En concreto, siempre existe la opción de la subrogación si se cumplen los seis supuestos que contempla el artículo. 

Si el arrendatario fallece y deja a deber alguna renta o factura de suministros, serán los herederos o los subrogados quienes tengan que hacer frente a las deudas. Cuando se acepta una herencia, se aceptan los activos y las deudas. Por eso, muchas personas rechazan las herencias cuando les supone mayor gasto que beneficio.

Fallecimiento del arrendatario sin subrogación 

Para que se pueda realizar el cambio de titularidad por fallecimiento en el contrato de arrendamiento, los parientes o allegados tienen un plazo de tres meses desde el fallecimiento para comunicar al propietario la subrogación, aportando una copia del certificado de defunción expedido por el Registro Civil.

Si pasan los tres meses de plazo tras el fallecimiento sin que se haya producido notificación, el contrato se extinguirá y todos los que pudieran suceder al arrendatario, salvo los que renuncien a su opción notificándolo por escrito al arrendador en el plazo del mes siguiente al fallecimiento, quedarán solidariamente obligados al pago de la renta de dichos tres meses.

Si no se desea subrogarse en el contrato de alquiler, se debe notificar el fallecimiento del arrendatario al propietario en el plazo de un mes, comunicando la renuncia a la subrogación y avisando de que se va a dejar la casa, dando por extinguido el alquiler.

Subrogación por la muerte del inquilino

Según el artículo 16 de la LAU, si el arrendatario de una vivienda fallece, podrán subrogarse en el contrato de alquiler:

  • El cónyuge del arrendatario que al tiempo del fallecimiento conviviera con él
  • La persona que hubiera venido conviviendo con el arrendatario de forma permanente en análoga relación de afectividad a la de cónyuge, con independencia de su orientación sexual, durante, al menos, los dos años anteriores al tiempo del fallecimiento, salvo que hubieran tenido descendencia en común, en cuyo caso bastará la mera convivencia
  • Los descendientes del arrendatario que en el momento de su fallecimiento estuvieran sujetos a su patria potestad o tutela, o hubiesen convivido habitualmente con él durante los dos años precedentes
  • Los ascendientes del arrendatario que hubieran convivido habitualmente con él durante los dos años precedentes a su fallecimiento
  • Los hermanos del arrendatario en quienes concurra la circunstancia prevista en la letra anterior
  • Las personas distintas de las mencionadas anteriormente que sufran una minusvalía igual o superior al 65%, siempre que tengan una relación de parentesco hasta el tercer grado colateral con el arrendatario y hayan convivido con este durante los dos años anteriores al fallecimiento

¿Qué hacer con las deudas de un inquilino fallecido?

La ley establece que los sucesores del inquilino están obligados a pagar la renta durante los tres meses siguientes al fallecimiento mientras se decide la subrogación, incluso si el contrato de alquiler se extingue debido a la falta de un sucesor válido para la subrogación.

Además, se contempla un orden de prelación para la subrogación en casos de que existan múltiples interesados, dando preferencia en base a la relación de parentesco, si existe algún tipo discapacidad, las cargas familiares y la edad, de manera que se resuelvan los casos de igualdad de forma justa y equitativa.

Más info: idealista/news